Crisis y servicios sociales

Elmundo.es. 24/08/2012 .Luis Barriga

Si se nos pregunta por la relación entre el sistema de servicios sociales y la gravísima crisis económica que asola España, la mayoría daremos rápidamente con la respuesta obvia: alguien debe ocuparse de quienes hayan caído en la pobreza generada por la trágica combinación del endeudamiento familiar,

la ausencia de ingresos, el desempleo prolongado y, en definitiva, la desesperanza. Siendo ello muy cierto, deberíamos matizar y ampliar la respuesta.

En lo tocante a la atención de las capas más desfavorecidas de la sociedad, los servicios sociales son, en efecto, el sistema que tiene como una de sus misiones esenciales la cobertura de las necesidades materiales más básicas y elementales de todo ser humano: alimentación, vestido, techo... Lamentablemente, la situación actual apunta a escenarios en los que las atenciones requeridas excederán, con mucho, las posibilidades reales de los servicios sociales existentes.

Según criterios de la OCDE, más de una quinta parte de la población española vive por debajo del umbral de la pobreza relativa (y subiendo), y la tasa de riesgo de pobreza o exclusión social –según la estrategia Europa 2020– pasó de un 23,3% en 2006 a casi un 27% en 2011 (Castilla y León estaría un punto por debajo de la media nacional). Cuando esa pobreza material se prolonga en el tiempo, es el inevitable preludio de algo mucho más grave: la exclusión social. Una exclusión que perfila una sociedad en la que una parte –la excluida– no puede incorporarse a la vida activa y normalizada, no puede elegir y se ve condenada a vivir en entornos carentes de cohesión, llenos de tensión, violencia y anomía.

Los servicios sociales son esenciales para salir de la crisis por su generación de empleo

Ante un reto de tales dimensiones, en un contexto de recortes inmisericordes de las prestaciones y servicios públicos, será más que complicado siquiera contener las bolsas de miseria. En ello estamos. Los servicios sociales tienen por delante un reto hercúleo que los obligará a reformularse para poder asumir el desafío, aún sin los recursos adecuados. Denunciar, prevenir y evitar la exclusión es pensar en el futuro.

Pero ese binomio servicios sociales–crisis tiene otra importante lectura, aunque sea menos evidente.

Nos referimos a la contribución que los servicios sociales pueden hacer a la recuperación económica del país. Algunos reputados analistas financieros ya vislumbran que los servicios sociales –como prestadores de servicios de cuidado personal prolongado– son un sector estratégico para la salida de la crisis por su capacidad de generación de empleo masivo y estable. A ello se añade que los cuidados y las personas dependientes, mayores o con alguna discapacidad, constituyen un sector mixto de la actividad público–privada capaz de generar retornos económicos de las inversiones públicas por cuantías nada desdeñables.

Por cada millón que se invierte en atenciones personales se pueden crear hasta 30 empleos

Por cada millón invertido en atenciones personales, se pueden crear entre 25 y 30 empleos netos, recuperándose hasta dos tercios de lo invertido en forma de impuestos, cotizaciones y otros ahorros inducidos. Visto así, el mayor envejecimiento en Castilla y León puede ser, paradójicamente, una oportunidad para el crecimiento económico y un factor de fijación de la población joven si se invierte decididamente en estas atenciones.

Por lo tanto, los servicios sociales no sólo palian las situaciones de exclusión, sino que configuran un sector económico estratégico para salir de la crisis. Una doble vertiente en la que Castilla y León puede y debe ser líder indiscutible... si nos dejan.


Está aquí: Home Noticias Crisis y servicios sociales