Recortes en el alma

Interviu.
13/08/2012
Un millón de españoles no pueden valerse por sí mismos y necesitan cuidados y atenciones de sus familias y de profesionales. Los recortes de la Ley de Dependencia aprobados recientemente llevarán a muchas familias al borde de la exclusión social. Estos son los rostros y las historias que hay detrás de las cifras del recorte más doloroso e injusto.
"Nuestra lucha es la vida diaria", declara Teodoro Pérez al relatar los avatares a los que hace frente cada día para sacar adelante a su familia. Sus dos hijos pequeños y él mismo son dependientes.  Ellos son tres de las 758.000 personas a las que atiende el Sistema de Atención a la Dependencia, y a las que habría que sumar otras 275.000 aún a la espera de recibir la prestación.

La aprobación del Real Decreto-Ley 20/2012 modificó la Ley de Dependencia, a base de tijeretazos en casi todos los conceptos, que son recortes en el alma de los afectados. El Gobierno espera ahorrar 2.800 millones en los próximos dos años, cuando recibirá también hasta 100.000 millones para resucitar a los bancos y el sistema financiero. Para el Observatorio Estatal para la Dependencia, esta modificación esconde una "derogación de la ley burdamente enmascarada en la falsa necesidad de sacrificios. Son medidas desalmadas y crueles".

La Ley de Dependencia se creó en 2006 para garantizar el bienestar de las personas dependientes, sus familias y los profesionales de los servicios sociales. Desde entonces, familias como las de Teodoro han mejorado su calidad de vida. "Antes vivíamos en un tercer piso sin ascensor, no podíamos salir de casa". Teodoro pudo mudarse y ahora vive en Toledo, en un piso bajo al que puede acceder con su silla de ruedas eléctrica. Gracias a la ley, pudo comprarla, y también otra silla adaptada para su hijo Marcos, que sufrió una meningitis al año de nacer. La hermana de Marcos, Jennifer, de siete años, padece una parálisis cerebral que le afectó a las extremidades.

Con la ley, la niña recibe una ayuda de 300 euros mensuales. Esta cantidad se suma a los 520 de su hermano y a los 320 de su padre, alcanzando la prestación un total de 1.140 euros al mes con los que planificar una economía familiar que poco había sentido la crisis hasta ahora: "Nosotros no la notamos tanto, porque estamos acostumbrados a economizar", asegura la madre, Yasmina.

Reportaje completo en la revista interviú y en la Edición Digital: http://pdf.interviu.es


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